Prestadores turísticos de Fiambalá, en la provincia de Catamarca, comenzaron a manifestar su preocupación por el descenso del nivel de agua en acuíferos y lagunas de la región cordillerana. La situación, que según aseguran empezó a notarse en distintos puntos del territorio, encendió alertas entre quienes dependen del turismo y del equilibrio natural de estos ambientes de altura.
Guías, operadores turísticos y vecinos sostienen que el fenómeno ya se percibe en algunos sectores del oeste catamarqueño. Las lagunas altoandinas y los acuíferos forman parte del ecosistema que caracteriza a la zona y constituyen además uno de los principales atractivos para los visitantes que cada año llegan a la región.
En ese contexto, distintos actores vinculados al turismo advierten que cualquier alteración en el sistema hídrico puede tener consecuencias tanto ambientales como económicas. En los ecosistemas de altura, explican, los cambios en el agua pueden impactar en la biodiversidad y modificar paisajes que durante décadas se mantuvieron prácticamente intactos.
Fiambalá se consolidó en los últimos años como uno de los destinos turísticos más importantes del oeste de Catamarca. Las termas, los paisajes cordilleranos y la cercanía con rutas de montaña como el Paso de San Francisco impulsaron el crecimiento de una actividad que hoy es clave para la economía local.
Por eso, desde el sector turístico sostienen que el cuidado de los acuíferos y lagunas de la región debe ser una prioridad. Preservar estos recursos naturales, afirman, no solo es fundamental para el ambiente sino también para garantizar el futuro del turismo en una de las zonas más emblemáticas de Catamarca.
