La consultora EcoGo informó que un relevamiento indica que las subas en los surtidores promedian el 8,7% entre finales de febrero y el último fin de semana. Es la consecuencia del alza del precio internacional del barril de petróleo, que se ubicó por encima de los U$S 100 desde la semana pasada.
Según EcoGo, el incremento promedio fue del 8,7% entre las naftas y las distintas calidades de gasoil entre el 26 de febrero y este lunes 16 de marzo.
En el mismo lapso, el valor del crudo subió un 40% y se mantiene firme arriba de los U$S 100 por barril a pesar de los esfuerzos del presidente de EE UU, Donald Trump, que intenta mostrar que la guerra está “casi finalizada”, o de la Agencia Internacional de Energía, que logró compromisos de sus integrantes para liberar reservas de petróleo.

En la matriz de costos local, el valor del petróleo representa entre un 35% y un 40% del precio final que paga el consumidor en el surtidor. Al respecto, conviene aclarar que las petroleras suben el precio de los combustibles a pesar de que aún no compraron una gota de crudo con los nuevos valores. Se trata solo de la decisión de las petroleras de emparejar los precios internos a los del exterior y hacerse de una renta extraordinaria sin haber realizado nada para merecerlo.
Al mismo tiempo, el consumidor argentino de combustibles vive en la incertidumbre ya que desde el año pasado las comercializadoras no informan más los cambios de precios. La que más ha profundizado esa política es la semiestatal YPF, que aplica un esquema llamado “micropricing”, por el cual lo precios se mueven poco a poco y de manera diferenciada en cada estación de servicio.
Esta falta de transparencia no evita que los consumidores sientan el aumento de los combustibles en sus bolsillos. Si la guerra continúa, se producirá el traslado a precios de la suba de los combustibles y, con ello, el aumento de la inflación será una realidad.
