Rubens Correa murió a los 91 años. Actor, director, docente y gestor, desarrolló una trayectoria de más de seis décadas en la escena argentina, con incidencia tanto en el ámbito artístico como en la construcción de políticas públicas para el sector.
Nació el 11 de marzo de 1935 en Olavarría y se formó en Azul, donde inició su actividad en el radioteatro y fundó el grupo Teatro Popular Horizonte. A fines de los años 50 se trasladó a Buenos Aires y se integró a Nuevo Teatro, dirigido por Pedro Asquini y Alejandra Boero, una de las experiencias centrales del teatro independiente de la época.
Entre fines de los 60 y comienzos de los 70 participó del grupo 11 al Sur, convocado por Carlos Trigo. Con ese elenco realizó giras internacionales durante varios años con el espectáculo Buenos Aires hoy, presentado en más de veinte países.
Su actividad no se limitó a la escena. En la década del 70 fue secretario general de la Asociación Argentina de Actores y Actrices y desarrolló una sostenida tarea docente en la Escuela de Formación Actoral del Teatro General San Martín, donde formó a distintas generaciones.
Antes del golpe de 1976 trabajó en El Salvador y México, donde armó elencos y dirigió montajes. De regreso en la Argentina, participó en 1981 del ciclo Teatro Abierto, experiencia clave del campo teatral durante la dictadura.
Como actor integró elencos de obras como El proceso, de Franz Kafka, dirigido por Raúl Serrano, además de títulos como La danza macabra, Sacco y Vanzetti y Los indios estaban cabreros. Su trabajo como director incluyó puestas como Rojos globos rojos, Los siete locos -sobre la novela de Roberto Arlt- y Teresa Batista cansada de guerra. También formó parte del colectivo Teatro Abierto, símbolo de la resistencia a la dictadura.
En el plano institucional, tuvo un rol central en el desarrollo del teatro público. Dirigió el Teatro Nacional Cervantes durante más de una década y fue director ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro, organismo del que formó parte desde sus orígenes. Desde esos espacios impulsó políticas de alcance federal para la actividad teatral.
Correa articuló a lo largo de su carrera el trabajo artístico con la gestión y la formación, en una trayectoria sostenida dentro del teatro independiente y estatal.
